CUBA (Crónicas de viaje)
"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx). Diario de un completo gilipollas. Reflexiones de un gilipollas.

Índice - 12 de Febrero del 2011
Tema: Humor / Subcribirse

A partir de hoy voy a hacer una crónica de mis viajes por el mundo con la única intención que aprendan ustedes un poco de otras culturas que últimamente les veo muy poco leídos. Viajar es aprender.

También vomitar o quedar atrapados días en aeropuertos donde las máquinas expendedoras de bollos caducados están estropeadas. De todo se aprende.

Comenzaré las crónicas de mis viajes por el mundo con mi viaje a Cuba.

Siempre quise conocer mundo. Desde que en el ventanuco de mi habitación veía los aviones pasar imaginaba que cuando fuese mayor cogería uno de esos aviones que me llevaría a lejanos países donde pasaría estupendas aventuras.

La realidad fue un poco diferente a como la había imaginado y la verdad es que no salí de la provincia de Barcelona hasta pasados los 40 años.
Y eso solo porque me equivoqué de autobús.Imagen: flickr, Nuestra redacción

Dispuesto pues a conocer mundo decidí que mi primer destino sería Cuba. ¿Por que? Maldita sea, no sean gilipollas ustedes. Todos los feos que conozco han vuelto de Cuba con estupendas mujeres colgadas del brazo. Y yo soy terriblemente feo.

Me acerqué a una agencia de viajes de esas que tienen viejos posters de aviones colgados de las paredes y también pequeñas maquetas de aviones encima de sus mesas.

Todas las mesas estaban vacías pero al final pude vislumbrar un hombrecillo tras un montón de papeles, con expresión aburrida. Me dirigí hacia el con mi mejor ánimo (que no es el mejor de los ánimos).

-Quiero ir a Cuba -le dije mientras tomaba asiento.

El hombrecillo no se mostró demasiado emocionado. Se limitó a sacar varios folletos y hacer un circulo a los precios con un rotulador. ¿Eso es lo que costaba viajar a Cuba?

-¿Eso es lo que cuesta ir a Cuba? Maldita sea... es casi lo que gano en un año.
-Tasas de aeropuerto y gastos de gestión no incluidos.
-Puede que mas de lo que gano en dos años.
-Tasas de aeropuerto y gastos de gestión no incluidos. -repitió el empleado-. Ah... y necesitará un visado.
-¿Se necesita un visado para subir a un avión? Bueno, no importa, tengo un sombrero de pescador con sus anzuelos y todo. Yo no soy pescador, me lo encontré en la calle. No me lo pongo mucho por eso, la ultima vez me arranqué el lóbulo de la oreja derecha con uno de los anzuelos.
-He dicho “visado”. No “tocado”.

Entonces aquel tipo me explicó todo cuanto necesitaba para visitar Cuba. Estaba claro que resultaría mas barato y mas fácil conocer a una cubana en el club “La Teta Enroscada” pero finalmente decidí ir a sacarme el visado ese.

No se puede tener 40 años y no haber salido nunca de las cuatro manzanas de pisos que conforman tu barrio. Aquella misma tarde me dirigí al Consulado de Cuba. Estaba cerrado. Un cartel colgado en la puerta decía “Abrimos de 10 a 11 de la mañana”.

Eso si que era un horario y lo demás son tonterías. A la mañana siguiente me personé en el Consulado de Cuba vestido con bermudas y una camisa hawaiana. Para dar ambiente. Y porque las camisas de flores adelgazan. Eso creo.

Me recibió una espectacular mujer de ojos grandes, sonrisa amplia y unas tetas que podían haber amantado a dos familias y aun sobraba leche para el vecino del tercero.

-Hola -dije sin poder apartar mis ojos de aquellos dos inmensos monumentos al ultimo bastión del comunismo.
-¿Que desea?
-Vi... sa... do... -balbucee cual infante que aprende a hablar ante la exuberante matrona.
-¿Ha traído la documentación?
-Vi... sa... do... -repetí.
-Estoy aquí arriba -dijo ella dándome un golpecito en la cabeza con un montón de papeles.
-¿Le han dicho alguna vez que tiene unas magnificas... vistas? -dije en ultimo momento señalando a la ventana por la que solo se veía un gris edificio.
-Claro -respondió ella- ¿Necesita un visado?

Lo que realmente necesitaba era hundir mi cabeza entre aquellos dos pechos mulatos. ¿Para que ir a Cuba si Cuba había venido a Barcelona?

-¿Puedo meter mi cara entre sus pechos? -pregunté amablemente.

Cinco minutos mas tarde dos cubanos de metro ochenta y anchas espaldas me arrojaba a la calle. Eran los hermanos de la mujer de la que acababa de enamorarme.

Para mi desgracia los tres eran también hijos del cónsul cubano que a su vez era uno de los ciento doce primos de Fidel Castro. Solo puedo decir que me denegaron el visado y que estoy en una lista de “enemigos del pueblo cubano”.

La intención es lo que cuenta. ¿No? Esa noche acabé borracho (como cualquier otra noche) en un bar cubano, cocido a mojitos. Eso es lo mas cerca que estuve nunca de Cuba.

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Publicado por un completo gilipollas.
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Etiquetas: Aventuras del gilipollas
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Imagen: Esta foto se tomó el 29 de diciembre, 2010 en Pinar del Río, Pinar del Rio, Cuba

Esta foto se tomó el 29 de diciembre, 2010 en Pinar del Río, Pinar del Rio, Cuba

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Fuentes: Diario de un completo gilipollas, Imagen: Nuestra redacción

Tema: Humor

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