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Gervasio Sánchez, fotógrafo y reportero
Coincidiendo con el bicentenario de "Los Desastres de la Guerra" (1810-1815) de Francisco de Goya, el autor reflexiona sobre las guerras y los desastres actuales y sobre las consecuencias que sufren las víctimas, la única verdad incuestionable de una guerra. Gervasio Sánchez, fotógrafo y reportero, ha desarrollado su trabajo en los lugares más conflictivos del mundo..
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Gervasio Sánchez nacido en Córdoba, agosto de 1959, es un periodista, fotógrafo de Barcelona. Actualmente reside en Zaragoza.
Ha cubierto como reportero gráfico la mayor parte de los conflictos armados de América Latina y la Guerra del Golfo desde 1984 hasta 1992, a partir del cual pasó a cubrir la Guerra de Bosnia y el resto de conflictos derivados de la desfragmentación de la antigua Yugoslavia. También ha cubierto diferentes conflictos en África y Asia.
Ha trabajado para diferentes medios, aunque usualmente lo ha hecho como periodista independiente. Entre los periódicos para los que ha trabajado destaca "Heraldo de Aragón" y El Magazine de La Vanguardia; y en otros medios, la Cadena SER, el servicio español de la BBC y la revista Tiempo.
Ha conseguido diversos premios, protagonizando una polémica en la entrega de uno de ellos, el Ortega y Gasset de periodismo, a cuenta del discurso pronunciado al recogerlo en el que acusaba al Gobierno de España de la venta de armas a la vez que predica políticas de paz, y ha publicado varios libros fotográficos. |
Los Premios Internacionales de Periodismo Rey de España han reconocido la periodista español Gervasio Sánchez en la categoría de Fotografía por una instantánea de la serie 'Vidas minadas, 10 años después', publicada en el suplemento Magazine de La Vanguardia, sobre el drama que sufren las personas mutiladas por las minas antipersonas.
El jurado ha reconocido "el compromiso social" de Sánchez, quien ha convertido ese tema "en una causa personal". Urretavizcaya fue distinguido con el Premio Iberoamericano por su trabajo 'El secreto de Urdaneta', de 59 minutos, emitido por el Canal 1 de Euskal Telebista (ETB) el 31 de julio de 2008, sobre el navegante Andrés de Urdaneta.
Fotografía del español Gervasio Sánchez, galardonada en la XXVI edición del Premio Internacional de Periodismo Rey de España, una instantánea de la serie 'Vidas minadas, 10 años después'
Con el galardón, el jurado reconoció "un sobresaliente uso de abundantes medios técnicos puestos al servicio de una potente producción que sabe unir recreaciones históricas" con la labor periodística.
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Confiesa que hay momentos en los que no te gustaría tener una cámara y fotografiar. Pero ese es su trabajo. Durante décadas ha sido los ojos de occidente en los lugares más castigados por las guerras, las hambrunas, la injusticia. Gervasio Sánchez es un hombre tranquilo a pesar de haberse tenido que enfrentar a situaciones que te desmoralizan como ser humano.
En 1995, emprendió su proyecto fotográfico "Vidas Minadas" sobre el impacto de las minas antipersonales sobre las poblaciones de los países más minados del mundo, entre ellos Afganistán, Angola y Camboya, que concluyó en 1997 con un libro y una exposición. Ese proyecto, organizado por las organizaciones no gubernamentales Manos Unidas, Médicos Sin Fronteras e Intermón, tuvo su continuidad: en 2002, Sánchez publicó "Cinco años después. Vidas Minadas" y en 2007, "Vidas Minadas, 10 años después".
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Discurso pronunciado por Gervasio Sanchez (periodista y fotógrafo) durante la entrega de los premios ortega y gasset este 7 de mayo 2008.
Estimados miembros del jurado, señoras y señores: Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo.
Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar. No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.
Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años. Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad.
Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.
Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi. Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.
Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.
Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.
Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.
Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte. Muchas gracias.
KABUL, LA CIUDAD MINADA
Aquel agosto de 1996 llegué a Kabul con un claro objetivo: documentar el drama de los mutilados por las minas. También me llevé un dossier de prensa que había ido guardando desde que en diciembre de 1979 los soviéticos invadieron el país.
Me alojé en la misión francesa de Médicos sin Fronteras, una de las escasas organizaciones humanitarias que resistía en medio del caos y la devastación. Durante el día visitaba los hospitales de Kabul en busca de nuevas víctimas y el centro ortopédico de la Cruz Roja Internacional.
“Tenemos cincuenta accidentes mensuales en la actualidad”, me dijo ayer Jessica Barry, coordinadora de prensa de la organización internacional. “En agosto de 1996 había una media de una docena de accidentes diarios en la capital”, le contesté. Ella se quedó muda.
 Un desminador es herido cuando manipulaba una mina. Kabul, agosto de 1996 Foto: Gervasio Sánchez.
Los desastres de la guerra
Los desastres de la guerra, es una serie de 82 grabados del pintor español Francisco de Goya, realizada entre los años 1810 y 1815. El horror de la guerra se muestra especialmente crudo y penetrante en esta serie.
Las estampas detallan las crueldades cometidas en la Guerra de la Independencia Española.
En vida de Goya sólo se imprimieron dos juegos completos de los grabados, uno de ellos regalado a su amigo y crítico de arte Ceán Bermúdez, pero permanecieron inéditos. La primera edición apareció en 1863, publicada por iniciativa de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Siguieron otras en 1892, 1903 y 1906. Leer más...
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Lecturas recomendadas: www.soitu.es, Los desastres de las guerras.
Fuentes: heraldo.es, lavanguardia.es, Wikipedia, Youtube
Tema: Biografías |
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